¿Necesitas ser ambicioso y sin escrúpulos para triunfar?

¿O, cómo ser ambicioso y seguir siendo auténtico?

Muchas veces nos asusta el juicio de los demás, los que los otros puedan pensar y por ello diseñamos un éxito "silencioso". Creemos que el éxito no es para nosotros porque no somos como aquellos que no tienen escrúpulos a la hora de actuar.

Todo esto viene de la vieja creencia de relacionar el dinero con lo podrido, con la falta de ética y de moral.

Como dije en eres líder de ti mismo, tenemos que vigilar nuestra intención. Si subconscientemente estamos relacionando el éxito con la falta de escrúpulos, entonces estamos saboteando nuestro proyecto y condenándolo a morir antes de nacer.

Me siento superior

Como tenemos valores nobles y principios honestos nos sentimos superiores a aquellos que triunfan y como no somos como ellos, así estamos alejando el éxito de nosotros. Esta es la forma mas segura de no avanzar.

Creemos que no es para nosotros, que no somos como aquellos que tienen los dientes tan largos que les llegan hasta el suelo. Claro, nos sentimos superiores a cualquier ser que nos parezca ambicioso y sin escrúpulos.

Si no avanzamos es porque a menudo estamos cometiendo estos 2 errores: 

  1. No tener ambición.
  2. Tener objetivos tan altos que son inalcanzables.

Ambas son reacciones de protección. 

Entonces, ¿cómo ser ambicioso y tener escrúpulos? Bueno, ambas cosas no están reñidas y tampoco hay que confundir la audacia con la falta de escrúpulos.

El inversor Warren Buffet es una persona que me produce bastante admiración, porque es alguien que ha creado decenas de empresas e inversiones extraordinarias siguiendo sus instintos.

Warren Buffet sigue viviendo en la misma casa desde hace 30 años y es uno de los mayores impulsores de la campaña de los mega ricos, es alguien que ha comprendido que una parte de las riquezas debe volver a la fuente de su origen, ya sea en forma de impuestos o de colaboraciones explícitas, pero es lógico que vuelva para seguir fomentando el flujo natural del dinero.

La humildad y la audacia

Según el diccionario la definición de humildad es:

La virtud que nos da un sentimiento de debilidad, que reprime en nosotros el orgullo.

Pero yo pienso que hace falta mucho más valor y más fortaleza para ser humilde, porque se trata de tener una visión realista de nuestra propia persona.

Esto significa que nuestros actos son coherentes con nuestros valores, como por ejemplo, no tratar de monopolizar las conversaciones y no tratar de llamar la atención todo el tiempo.

También hace falta ser humilde para aprender de cada persona en cualquier situación. Esta me parece la cualidad más importante de todas.

A partir de aquí el elemento necesario para avanzar es la audacia que se podría definir como:

La tendencia a osar actuar en situaciones difíciles.  

Y es que para avanzar necesitas un  99 % de atrevimiento. Es tomar placer en efectuar aquello que nos asusta porque reconocemos en ello un valor importante.

Porque sin ambición no hay riqueza interior ni exterior. Y la ambición puede manisfestarse queriendo mejorar la vida de los demás, acompañándoles. Se puede manifestar en nuestras ganas de crear, de ganar, de progresar, de aprender

¿Piensas que es algo difícil? Pero no imposible con un poco de audacia.

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