Las Emociones de Fondo

Cuando hablamos de emociones, tenemos que comprenderlas en dos niveles. El más obvio para todos es cuando las emociones salen impulsadas por un disparador visible y "objetivo".

En efecto, en este momento, existe un cambio claro en nuestros pensamientos y sensaciones corporales. Después identificamos la emoción que estamos sintiendo y, con la práctica, elegimos el comportamiento que daremos como respuesta.

Por ejemplo, cuando estoy enfadada porque el conductor delante de mí va muy lento puedo:

  1. Gritarle y esperar al próximo semáforo rojo para salir de mi auto y decirle cuatro cosas.
  2. Criticar a todos esos malos conductores que no avanzan (o quejarme de ellos a mi compañero de viaje).
  3. Poner buena música en la radio y calmarme, respirar tranquilamente poniendo una sonrisa de plastico.
  4. Cambiar de dirección para no quedarme atrás.
  5. Intentar un adelantamiento más o menos peligroso, etc.

Para cada emoción que se dispara por una situación externa hay una gama infinita de reacciones posibles, cada una tendrá un impacto diferente sobre lo que pase (si le doy un puñetazo al conductor, el impacto es diferente de si me quedo tan fresco y sonriente).

Esto es lo mismo para los disparadores internos. Por ejemplo, cuando estoy anticipando una situación estresante (una entrevista de trabajo, por ejemplo), siento ansiedad, miedo, o incluso una forma de pánico antes del momento de la entrevista, aunque este tranquilamente tomando un café con mi pareja.

Se trata de un mecanismo de anticipación. Una vez más, a partir de este conocimiento, se pueden presentar reacciones muy diferentes para adaptarme al nuevo desafío: relativizar las cosas, prepararme, practicar, buscar un coach que me entrene, o leer libros sobre el entrevistas de empleo.

Emociones mas profundas

¿Qué es lo que va a hacer cambiar nuestra forma de vida y como manejamos cada una de estas emociones?

Hay muchos factores en juego, pero uno muy importante son las emociones de fondo. En cierta forma es el terreno emocional de base que manifiesta nuestro estado de animo.

No somos conscientes de estas emociones de fondo porque la intensidad de la emoción es baja o media por un lado y por otro lado porque está a un nivel tan profundo que no nos damos cuenta.

Por ejemplo, las personas que tienen la tristeza como emoción de fondo ni siquiera son conscientes de que la mayoría de veces van a reaccionar a las situaciones de manera automática. Si les dices que hace un tiempo magnifico, te contestan que no va a durar.

 Si les dices que el nuevo gerente es muy agradable, te hablaran de los viejos buenos tiempos con el antiguo señor Lopez. Si les das una nueva tarea, inmediatamente piensan que no van a conseguirlo, etc.

Nuestras emociones de fondo están alineadas con nuestra vida psíquica y actúan como un filtro para amortiguar o amplificar los disparadores de acción.

Este proceso puede estar muy arraigado cuando se forma hace mucho tiempo. Si mi emoción de fondo es el miedo, voy a pasar todos los eventos que sean por el filtro de este miedo para alimentarlo y aumentarlo aun mas.

Es el mismo caso con la tristeza o la cólera. Cuando están ahí, es una prisión que inhibe la creatividad, el compromiso, el cambio, y la adaptación a la realidad externa.

Las emociones de fondo funcionan de manera saludable cuando podemos, en el momento presente, ser conscientes del mecanismo emocional profundo que vivimos para poderlo cambiar.

Entonces podemos elegir salir de una situación cambiando nuestras reacciones.

Es mucho mas simple: se trata de trabajar el fondo emocional como trabajamos la tierra, para teñirlo de alegría, de satisfacción y de placer, y los factores desencadenantes internos o externos tienen mucho menos control sobre nosotros, pudiendo estar mucho más tranquilos sin importar las circunstancias.

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